La propiedad más valorada en la parafina es su poder hidratante

El uso de la parafina está muy extendido en los centros de belleza para mejorar sobre todo el aspecto de pies y manos. La mejor época para su aplicación coincide con los cambios bruscos de temperatura que facilitan las pérdidas de agua en la piel, ya que es un potente hidratante especialmente indicado para pieles castigadas.

¿Qué es la parafina?

La parafina es un conjunto de hidrocarburos derivados principalmente del petróleo y en menor medida del carbón. En las refinerías, estos hidrocarburos se destilan a temperaturas elevadas obteniendo aceites pesados. Tras su enfriamiento a 0° C se cristaliza la parafina, separada mediante filtración o centrifugación. Después, el producto se purifica y el resultante se envía a los laboratorios para su uso posterior en cosmética o en otros sectores como podrían ser la fabricación de velas o para la industria alimentaria (papel parafinado o la goma base para el chicle, por ejemplo).

Propiedades de la parafina

La industria cosmética utiliza cada vez más la parafina para su uso tradicional como hidratante de pies y manos, o como ingrediente activo en cremas (por su consistencia similar a la vaselina), tratamiento reductor, reafirmante o en aplicaciones fisioterapéuticas.

La propiedad más valorada es su poder hidratante. Con su aplicación, la humedad no se evapora de la piel sino que se mantiene en sus capas internas, ayudando a hidratarla, alimentarla y, como consecuencia, rejuvenecerla. Por eso, está muy indicada para pieles con problemas de deshidratación, sequedad, falta de elasticidad, piel agrietada o descamada.

Al aplicar sobre la piel se forma una película que retiene la pérdida de la hidratación, manteniendo la temperatura de la piel. Se comporta como un aislante térmico que induce a la pérdida de líquidos y a la eliminación de toxinas.

Fundidor de parafina digital

Uso de la parafina en cosmética

Como hemos dicho, el uso de la parafina se engloba en los tratamientos de hidratación profunda, aptas para aquellas epidermis agrietadas, con problemas de deshidratación, sequedad o falta de elasticidad. Se puede utilizar en manos, muñecas, codos, hombros, pies, tobillos, rodillas o muslos, e incluso como mascarilla facial, aunque es importante que el tratamiento en el rostro solo lo aplique un profesional.

También se usa en fisioterapia como agente terapéutico y calmante del dolor en procesos reumatológicos, artríticos, contracturas, rigidez, tendinitis, torceduras… Como agente reductor, puede usarse líquida en papada, brazos, abdomen, caderas y piernas.

Para aplicar la parafina, la zona a tratar debe estar muy limpia y desinfectada, y es recomendable aplicar una crema humectante, debe ser calentada en un calentador apropiado a temperatura elevada, entre 45 y 55 grados.

Equipo Didigtal

Se puede aplicar de dos modos:

➔ Sumergiendo la zona a tratar en el recipiente donde se ha puesto la parafina, separando los dedos para cubrir toda la superficie a ser tratada. A continuación, se retiran las manos o los pies y se espera a que se solidifique.
➔ Pincelando sobre la zona a tratar, pasando una brocha o pincel las veces que haga falta para conseguir una capa con un espesor adecuado.

Aplicada, se cubre la zona con una sustancia aislante, papel preparado o plástico, además de toallas para mantener el calor. Es importante que el cliente no se mueva para evitar que la parafina pueda romperse.
Pasados unos quince minutos, se retiran los envoltorios y la parafina con sumo cuidado.

Para tratamientos reductores, se aplica de forma líquida sobre la zona a tratar a una temperatura cálida y se acompaña la aplicación con un masaje para activar la circulación. Después se aplican mantas térmicas para estimular la transpiración y la eliminación de toxinas. A continuación, se retira la parafina y se aplica frío para provocar una vasoconstricción y se termina el tratamiento con la aplicación de una crema reductora.

En los tratamientos faciales, realizados siempre por un profesional, se aplica la parafina con un pincel o brochita sobre una gasa que facilitará su posterior retirada. Se aplican tantas capas como sean necesarias para conseguir la consistencia adecuada, y pasados unos veinte minutos, la cubierta dura resultante se separa del rostro.

Después de un tratamiento, la piel aparece más suave, más tersa y luce un mejor aspecto.

La parafina fría

Últimamente se está extendiendo su uso en los centros de estética. De hecho, tiene los mismos beneficios que la parafina caliente, con la ventaja de no tener que calentar el producto. De este modo, al aplicar la parafina fría se puede extender más fácilmente y hacerla penetrar mediante un masaje más agradable. La parafina fría se aplica en gel sobre la piel y se envuelve la zona a tratar con papel osmótico para iniciar la vasodilatación. Pasados veinte minutos, se retira el exceso de producto con un esponja humedecida y se finaliza el tratamiento con la aplicación de productos relajantes.

Fuente de la noticia: Beautymarket

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